EL COVID-19 AFECTÓ A NUESTRA MANERA DE COMER

Imagen El Covid-19 afectó a nuestra manera de comer
Hábitos de alimentación

No es secreto para nadie la revolución que ha causado la pandemia en muchos aspectos: físicos, psicológicos, laborales, sociales, etc. Pero, ¿el Covid-19 afectó a nuestra manera de comer?

Afortunadamente, los hábitos de consumo dieron un cambio positivo. Por supuesto, cada familia reaccionó de manera distinta; algunos mejoraron sus hábitos alimenticios, otros se alejaron de la onda fitness para preferir los postres y otros, simplemente, no cambiaron nada.

¿Cuál es tu caso?

La cocina pasó a ser protagonista

¿Recuerdas cuando estuvo “de moda” la repostería durante el confinamiento, a tal punto de que no había harina de trigo ni levadura en los supermercados? Este fue uno de los cambios que ocasionó el coronavirus en tiempos de confinamiento.

De hecho, en España, el consumo de postres aumentó un 50% en relación a años anteriores. Lo positivo de esto es que el 56% de los españoles gastaría más tiempo en la cocina y menos en comprar comida rápida. Lo negativo es que esto ocasionaría un descontrol en los hábitos alimenticios saludables.

Con el otro 33% sucedería lo contrario: Los hábitos al comer y cocinar mejorarían considerablemente; a acepción del consumo de pescado, que no fue una de las opciones preferidas de la pandemia.

El 11% restante no mostró cambios, ni en sus compras, ni en su forma de cocinar ni en sus hábitos alimenticios.

Lo que sí es un hecho es que, a pesar de todo, la comida prefabricada ha pasado a un segundo plano; para aquellos que se dedican a la cocina, esto es una gran noticia, ya que ha dado pie a descubrir y probar nuevas recetas.

Ahora bien, ¿en qué han influido estos cambios de alimentación?

La nueva cocina post-confinamiento

Los protagonistas de esta “nueva manera de comer”, además de los dulces caseros, son las verduras y las frutas.

De hecho, además de cocinar en casa, el consumo de bebidas azucaradas y comida procesada disminuyó considerablemente.

Estos hábitos saludables, adquiridos por una parte de la población, fueron consecuencia de la necesidad por mejorar la salud cardiovascular, sobre todo, de los adultos mayores.

Por ejemplo, las personas de 55 años en adelante redujeron el consumo de alimentos cárnicos como el pollo, cerdo y otras carnes, para consumir más legumbres, frutas, huevos y pescado.

Del mismo modo, las personas más jóvenes mostraron estas mismas características, pero agregando un mayor consumo de bollería y similares.

En hombres este cambio resultaría más significativo; sin embargo, las mujeres reflejaron mayor ingesta de alimentos dulces.

Indiferentemente de los hábitos adquiridos, esta pandemia ocasionada por el Covid-19 afectó a nuestra manera de comer y nos ha puesto a reflexionar en muchos aspectos; uno de ellos, presente en todos nosotros: nuestra manera de comer.

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